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Guerra de Feudos y Desplantes: La Grieta Entre Baruja y los Gobernadores Sacude la Interna de Honor Colorado

Las declaraciones del gobernador de Guairá y presidente del Consejo de Gobernadores, César Sosa, dejaron al descubierto una disputa que ya no puede ocultarse dentro del oficialismo. La puja por la futura candidatura a la Vicepresidencia enfrenta el peso político del poder territorial con las decisiones que, según varios dirigentes, comienzan a concentrarse en la cúpula partidaria instalada en Asunción.

📅 28/07/2026 15:53 👤 red24 👁️ 125 lecturas
Guerra de Feudos y Desplantes: La Grieta Entre Baruja y los Gobernadores Sacude la Interna de Honor Colorado
El tablero político de la Asociación Nacional Republicana (ANR) atraviesa un adelantamiento prematuro de sus tensiones internas. Lo que durante meses se manejó en conversaciones reservadas en los pasillos de las gobernaciones del interior ha cobrado carácter público de la manera más cruda: a través del reconocimiento de que existe una fractura real de relacionamiento entre los ejecutivos departamentales y una de las figuras principales del gabinete del Poder Ejecutivo.

El hecho: Del saludo omitido al debate en el Consejo

El detonante del conflicto cobró visibilidad tras las declaraciones brindadas por el gobernador de Guairá y presidente del Consejo de Gobernadores, César "Cesarito" Sosa, a Radio Monumental 1080 AM. Sosa confirmó que, en una reunión formal del cuerpo colegiado que representa a los diecisiete departamentos del país, se debatió un hecho calificado como "incómodo": durante la celebración del cumpleaños número 70 del presidente de la Junta de Gobierno, Horacio Cartes, el ministro de Urbanismo, Vivienda y Hábitat (MUVH), Juan Carlos Baruja, ingresó al recinto omitiendo el saludo a varios jefes departamentales que compartían una mesa.

Aunque Sosa intentó matizar el hecho calificando a Baruja como "un buen profesional" y aclarando que, en lo personal, no mantiene disputas directas con él, lanzó una advertencia con un profundo calado político: "El candidato que le ningunea a los gobernadores es medio difícil, sea quien sea". Con esta frase, el titular del Consejo de Gobernadores tradujo, en clave electoral, el malestar de una dirigencia regional que se siente desatendida por los altos mandos afincados en Asunción.

Análisis crítico: El choque entre el centralismo y el poder territorial

Para comprender la dimensión de este choque es necesario analizar la estructura del Partido Colorado y las dinámicas de poder que rigen el movimiento Honor Colorado.

Por un lado, Juan Carlos Baruja se proyecta como una de las piezas más sólidas para acompañar al actual vicepresidente, Pedro Alliana, en la chapa presidencial con miras a los comicios generales. Su candidatura cuenta con el respaldo de la bancada del Senado liderada por Basilio "Bachi" Núñez y la venia mediática de referentes históricos como Nicanor Duarte Frutos, quienes dan por instalada y cerrada dicha dupla. Baruja apalanca su aspiración en la visibilidad de la gestión ministerial y su pasado como gobernador de Paraguarí, articulando un discurso de "armonía total" que busca apaciguar las discrepancias.

Por otro lado, el Consejo de Gobernadores contrapone una realidad ineludible: el capital electoral de base. Los jefes departamentales sostienen que las elecciones no se ganan únicamente en los despachos ministeriales ni en los debates parlamentarios de la capital, sino en la capacidad de movilización de los territorios. Sosa recordó que el bloque de gobernadores colorados representa, por sí solo, un caudal de más de 500.000 votos en las urnas.

Bajo esta premisa, los gobernadores habían presentado una exigencia legítima ante la cúpula partidaria: que el compañero de fórmula de Alliana sea un representante emergente de la dirigencia del interior, situando a César Sosa como la carta principal de este bloque. La percepción de que, desde el Senado y el entorno de la Junta de Gobierno, se intenta imponer a Baruja a espaldas de los caudillos regionales fue interpretada como una desvalorización institucional.

Mecanismos de resistencia y el tablero de alianzas

Ante el riesgo de ser relegados en la toma de decisiones, los gobernadores han comenzado a articular una estrategia de contención y contramaniobra:

1. La búsqueda de alternativas de veto: Al constatar la resistencia del comando político para incluir a Sosa en la chapa nacional, el Consejo ha comenzado a inclinarse por respaldar a figuras como el presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, o el ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, buscando frenar la consolidación unilateral de Baruja.

2. El fantasma de la disidencia: Al menos ocho gobernadores han establecido contactos exploratorios con referentes de la disidencia colorada, como los sectores de Arnoldo Wiens y el armado del senador Luis Pettengill. Si bien la mayoría prefiere mantenerse bajo el cobijo de Honor Colorado, la sola existencia de estos puentes funciona como un mecanismo de presión para garantizar espacio en las futuras listas para el Congreso.

3. La prueba de fuego en las municipales: Tanto la cúpula del partido como los gobernadores coinciden en que la definición oficial de la dupla presidencial no se formalizará hasta después de las elecciones municipales del 4 de octubre. Dicho proceso electoral operará como el gran filtro político: si los gobernadores logran asegurar las intendencias en sus respectivos feudos, su capacidad de negociación saldrá fortalecida.

Conclusión: Un escenario abierto de impredecibles consecuencias

El incidente entre Juan Carlos Baruja y los gobernadores expone que la cohesión del movimiento oficialista es más frágil de lo que sugieren los discursos formales de unidad.

Queda abierta la interrogante sobre el futuro de esta relación política: ¿logrará Juan Carlos Baruja recomponer los puentes de confianza y construir consensos con los gobernadores que hoy se sienten ninguneados, o prevalecerá la rigidez de la cúpula asuncena, arriesgando una resistencia soterrada en las bases?

La historia del Partido Colorado enseña que el ninguneo a los caudillos territoriales suele pagarse caro en la trastienda de los procesos electorales. De cómo administre Honor Colorado estas fricciones internas dependerá no solo la solidez de la chapa Pedro Alliana–Juan Carlos Baruja, sino también la capacidad del coloradismo para presentarse unificado e imbatible ante los complejos desafíos electorales que se avecinan.

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