Marcelo Soto alza la voz por los gobernadores y reclama participación real en el oficialismo
El gobernador de Caaguazú, Marcelo Soto, respondió a las acusaciones del senador Carlos Núñez Agüero y reclamó mayor participación de los gobernadores en las decisiones de Honor Colorado. Ratificó el liderazgo de Horacio Cartes, pero advirtió que los jefes departamentales no quieren ser “compañeros testimoniales”. Soto atribuyó los ataques a intereses electorales de cara a las internas de 2027 y confirmó que sigue firme la intención del gobernador de Guairá, César “Cesarito” Sosa, de disputar la precandidatura a vicepresidente para las elecciones de 2028.
La arena política del movimiento Honor Colorado atraviesa días de alta efervescencia. En el centro del debate se encuentran los gobernadores oficialistas y algunos miembros del Senado, una tensión que ha obligado a los líderes departamentales a fijar posturas claras de cara al futuro político del país. En este contexto, el gobernador de Caaguazú, Marcelo Soto, brindó contundentes declaraciones que marcaron la agenda, respondiendo a los recientes ataques originados desde la Cámara Alta y dejando en claro cuál es la visión de los jefes departamentales para las elecciones venideras.
Las declaraciones: un rechazo categórico y un diagnóstico del escenario interno
El conflicto tomó estado público luego de que el senador cartista Carlos Núñez Agüero lanzara graves acusaciones contra los gobernadores, insinuando supuestas malversaciones de fondos públicos y llegando al extremo de sugerir un recorte de recursos para las gobernaciones en el Presupuesto General de la Nación (PGN) 2027.
La respuesta de Marcelo Soto no se hizo esperar. El gobernador de Caaguazú rechazó de plano las acusaciones y desnudó el verdadero trasfondo de las declaraciones de Núñez Agüero: el miedo electoral. Según Soto, los ataques desde el Senado buscan debilitar a posibles rivales que podrían disputar espacios de poder en los próximos años. “Núñez está haciendo una declaración 100% con interés electoral en contra de sus posibles rivales porque la senaduría se va a racionalizar en las próximas internas del 2027 y están complicadas las chances de varios senadores”, disparó el jefe departamental.
Lejos de insinuar una ruptura o una conspiración contra el movimiento, Soto ratificó el respeto absoluto hacia la figura del presidente del Partido Colorado, Horacio Cartes. “No ponemos nunca en tela de juicio el liderazgo de Cartes”, remarcó. Sin embargo, trazó una línea innegociable respecto al rol de los líderes regionales en la toma de decisiones: “Le respetamos a Cartes, pero no queremos ser compañeros testimoniales”.
Asimismo, Soto encendió las alarmas sobre ciertos sectores internos que están “dinamitando” la unidad del movimiento e “instigando” al propio Cartes para generar divisiones en torno a la definición de la futura chapa presidencial.
Para coronar su exposición, el gobernador caaguaceño confirmó que la aspiración de los líderes regionales sigue intacta: el gobernador de Guairá, César “Cesarito” Sosa, mantiene firme su intención de ser precandidato a vicepresidente por el oficialismo para el 2028, a pesar de las recientes movidas que intentaron posicionar de manera anticipada a otras figuras del gabinete nacional.
Análisis: la sensatez de exigir el lugar que corresponde
Las declaraciones de Marcelo Soto merecen un análisis profundo, no solo por el peso de su investidura, sino por la madurez política que reflejan. En un escenario donde a menudo priman los exabruptos, Soto exhibió una postura altamente criteriosa, conciliadora, pero inquebrantablemente firme.
1. La radiografía exacta del nerviosismo legislativo
Soto actuó con agudeza al no entrar en el juego del barro propuesto por el senador Núñez Agüero. En lugar de responder con agravios, expuso la raíz sociopolítica del ataque: la desesperación de un sector del Senado ante la inminente “racionalización” de las listas para 2027. Los gobernadores de hoy son las figuras de mayor peso territorial, y los legisladores que carecen de bases sólidas ven en ellos una amenaza directa para su supervivencia política. Reducir el presupuesto de las gobernaciones (PGN 2027) no es un acto de control administrativo, sino un intento de asfixia política a quienes realmente caminan los distritos.
2. Conciliación sin sumisión
El mensaje de Soto a Horacio Cartes fue impecable en su construcción política. Al ratificar el liderazgo del exmandatario, Soto desactiva cualquier narrativa de “rebelión” o “peñismo” que los sectores instigadores intentan venderle al líder de la ANR. Es una postura conciliadora que prioriza la unidad de Honor Colorado. Pero la frase “no queremos ser compañeros testimoniales” marca un punto de inflexión necesario. La lealtad no es sinónimo de obsecuencia.
3. El legítimo derecho al poder real
Aquí radica el núcleo más importante del mensaje: la defensa irrestricta de los derechos de los gobernadores a ocupar espacios de decisión. En la estructura política paraguaya, son los gobernadores y los intendentes quienes sostienen las bases, quienes garantizan los votos el día de las elecciones y quienes ponen el rostro ante las necesidades diarias de la ciudadanía. Pretender que estos líderes territoriales actúen como simples “cheerleaders” (animadores) en la conformación de la chapa presidencial del 2028 es un error estratégico grave. Si los gobernadores aportan el caudal electoral que sostiene las victorias del partido, es de estricta justicia y lógica política que exijan un espacio de poder real en el Ejecutivo nacional, como lo es la precandidatura a la vicepresidencia para “Cesarito” Sosa.
Marcelo Soto, con sus declaraciones, no solo defendió su gestión, sino que se erigió como un vocero de la dignidad territorial. Ha dejado claro que las bases del interior del país ya no están dispuestas a conformarse con las migajas del poder central. La mesa de decisiones debe abrirse, no por un capricho, sino porque el verdadero peso electoral del movimiento reside, innegablemente, en las gobernaciones.
Las declaraciones: un rechazo categórico y un diagnóstico del escenario interno
El conflicto tomó estado público luego de que el senador cartista Carlos Núñez Agüero lanzara graves acusaciones contra los gobernadores, insinuando supuestas malversaciones de fondos públicos y llegando al extremo de sugerir un recorte de recursos para las gobernaciones en el Presupuesto General de la Nación (PGN) 2027.
La respuesta de Marcelo Soto no se hizo esperar. El gobernador de Caaguazú rechazó de plano las acusaciones y desnudó el verdadero trasfondo de las declaraciones de Núñez Agüero: el miedo electoral. Según Soto, los ataques desde el Senado buscan debilitar a posibles rivales que podrían disputar espacios de poder en los próximos años. “Núñez está haciendo una declaración 100% con interés electoral en contra de sus posibles rivales porque la senaduría se va a racionalizar en las próximas internas del 2027 y están complicadas las chances de varios senadores”, disparó el jefe departamental.
Lejos de insinuar una ruptura o una conspiración contra el movimiento, Soto ratificó el respeto absoluto hacia la figura del presidente del Partido Colorado, Horacio Cartes. “No ponemos nunca en tela de juicio el liderazgo de Cartes”, remarcó. Sin embargo, trazó una línea innegociable respecto al rol de los líderes regionales en la toma de decisiones: “Le respetamos a Cartes, pero no queremos ser compañeros testimoniales”.
Asimismo, Soto encendió las alarmas sobre ciertos sectores internos que están “dinamitando” la unidad del movimiento e “instigando” al propio Cartes para generar divisiones en torno a la definición de la futura chapa presidencial.
Para coronar su exposición, el gobernador caaguaceño confirmó que la aspiración de los líderes regionales sigue intacta: el gobernador de Guairá, César “Cesarito” Sosa, mantiene firme su intención de ser precandidato a vicepresidente por el oficialismo para el 2028, a pesar de las recientes movidas que intentaron posicionar de manera anticipada a otras figuras del gabinete nacional.
Análisis: la sensatez de exigir el lugar que corresponde
Las declaraciones de Marcelo Soto merecen un análisis profundo, no solo por el peso de su investidura, sino por la madurez política que reflejan. En un escenario donde a menudo priman los exabruptos, Soto exhibió una postura altamente criteriosa, conciliadora, pero inquebrantablemente firme.
1. La radiografía exacta del nerviosismo legislativo
Soto actuó con agudeza al no entrar en el juego del barro propuesto por el senador Núñez Agüero. En lugar de responder con agravios, expuso la raíz sociopolítica del ataque: la desesperación de un sector del Senado ante la inminente “racionalización” de las listas para 2027. Los gobernadores de hoy son las figuras de mayor peso territorial, y los legisladores que carecen de bases sólidas ven en ellos una amenaza directa para su supervivencia política. Reducir el presupuesto de las gobernaciones (PGN 2027) no es un acto de control administrativo, sino un intento de asfixia política a quienes realmente caminan los distritos.
2. Conciliación sin sumisión
El mensaje de Soto a Horacio Cartes fue impecable en su construcción política. Al ratificar el liderazgo del exmandatario, Soto desactiva cualquier narrativa de “rebelión” o “peñismo” que los sectores instigadores intentan venderle al líder de la ANR. Es una postura conciliadora que prioriza la unidad de Honor Colorado. Pero la frase “no queremos ser compañeros testimoniales” marca un punto de inflexión necesario. La lealtad no es sinónimo de obsecuencia.
3. El legítimo derecho al poder real
Aquí radica el núcleo más importante del mensaje: la defensa irrestricta de los derechos de los gobernadores a ocupar espacios de decisión. En la estructura política paraguaya, son los gobernadores y los intendentes quienes sostienen las bases, quienes garantizan los votos el día de las elecciones y quienes ponen el rostro ante las necesidades diarias de la ciudadanía. Pretender que estos líderes territoriales actúen como simples “cheerleaders” (animadores) en la conformación de la chapa presidencial del 2028 es un error estratégico grave. Si los gobernadores aportan el caudal electoral que sostiene las victorias del partido, es de estricta justicia y lógica política que exijan un espacio de poder real en el Ejecutivo nacional, como lo es la precandidatura a la vicepresidencia para “Cesarito” Sosa.
Marcelo Soto, con sus declaraciones, no solo defendió su gestión, sino que se erigió como un vocero de la dignidad territorial. Ha dejado claro que las bases del interior del país ya no están dispuestas a conformarse con las migajas del poder central. La mesa de decisiones debe abrirse, no por un capricho, sino porque el verdadero peso electoral del movimiento reside, innegablemente, en las gobernaciones.




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